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martes, 15 de diciembre de 2009

El futuro de la imagen diagnóstica para estadiaje y seguimiento del cáncer es la fusión de RM y PET

La integración de las imágenes de resonancia magnética (RM) y PET y la información que ofrecen conforman la vanguardia de los estudios de radiodiagnóstico, fundamentalmente en el ámbito oncológico.


La información fisiológica y bioquímica sobre el componente celular o la vascularización de las lesiones ha sido una de las grandes aportaciones de las técnicas de imagen y, más concretamente, de la resonancia magnética (RM).
"En los últimos años, el desarrollo e implantación clínica de estas técnicas ha sido vertiginoso. Su primera indicación fueron los procesos cerebrales, pero el estudio ya se ha extrapolado a otras zonas como la pelvis o el hígado, entre otros. A los datos morfológicos se han agregado los fisiológicos, lo que ha mejorado este tipo de exámenes", ha indicado a DM Mauricio Castillo, jefe de la División de Radiología de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, que ha participado en un encuentro de neurorradiodiagnóstico organizado, entre otros, por Ana Ramos, neurorradióloga del Servicio de Radiología del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, y para quien el siguiente gran paso, presente ya en algunos centros, será la fusión de la RM y la PET.
"Se trata de la integración de dos sistemas en uno híbrido: RMPET. El futuro de esta innovadora metodología será, sobre todo, en el ámbito de la oncología". Según sus datos, actualmente sólo existen dos o tres sistemas de estas características en el mundo, aunque se espera que en unos dos o tres años se generalicen más rápidamente.
Para Castillo, la utilidad de la RMPET se extiende a todos los procesos tumorales, pero su mayor beneficio informativo actual es en el estadio inicial (para el estudio de extensión) y para el seguimiento de la enfermedad, con especial importancia en los estudios de recurrencia.
Servicio primario
La información que aportan estas nuevas metodologías ha variado también la actitud terapéutica, sobre todo en tumores cerebrales y en el tratamiento del infarto cerebral. "En Estados Unidos más del 60 por ciento de las decisiones clínicas se basan en los datos que aportan las imágenes radiológicas". En España, según Ramos, este porcentaje se acerca al 90 por ciento.
En este sentido, y a juicio de Castillo, el radiólogo se ha convertido en el profesional de un servicio primario porque la información que él aporta es decisiva para que otro especialista establezca el diagnóstico, "lo que pone de manifiesto la importancia que ha adquirido la radiología", ha subrayado Ramos.
En pediatría, una de las áreas más complejas, Castillo ha recalcado que se ha pasado de los estudios de la TC a los de RM, "para minimizar los efectos de la radiación, aunque siempre hay que establecer un equilibrio entre riesgo y beneficio".
Los protocolos de baja radiación son de suma importancia en el ámbito pediátrico. "En niños y personas jóvenes se extreman las indicaciones de la TC, se aplican protectores y se opta por indicar otras modalidades de imagen de menos radiaciones. Un ejemplo típico es el de niños con tumores orbitales en los que sólo se indica la RM".
Fuente: Diario Médico