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miércoles, 10 de abril de 2013

La RM varía la estrategia terapéutica en mama en una de cada cinco mujeres


El papel que la resonancia magnética desempeña en el abordaje del cáncer de mama, principalmente en las mujeres con alto riesgo heredofamiliar, fue expuesto por Julia Camps, del Servicio de Radiología del Hospital La Ribera, de Alcira (Valencia), en el VIII Simposio Internacional celebrado por el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (en 2011)

La combinación de la RM con la mamografía incrementa las posibilidades de detectar precozmente un tumor en mujeres de cáncer heredofamiliar, siendo este mensaje el más destacable de esta información.

La resonancia magnética (RM) ayuda a afinar el resultado del tratamiento que recibe una mujer con cáncer de mama hasta el punto de que puede variar la estrategia terapéutica en una de cada cinco pacientes diagnosticadas. Además, es una herramienta clave en las mujeres de alto riesgo heredofamiliar. El papel principal que desempeña en el abordaje de la enfermedad ha tenido su oportuno reflejo en los contenidos del VIII Simposio Internacional celebrado en La Coruña por el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam) bajo el título Navegando hacia el futuro del cáncer de mama.


Lo primero que ha querido dejar claro durante esta reunión científica Julia Camps es que la RM no reemplaza a la mamografía, la prueba reina para el cribado de cáncer de mama, que ha disminuido la mortalidad en nuestro país en un porcentaje de entre el 25 y el 30 por ciento. Sin embargo, la RM es una herramienta suplementaria que añade nueva información y permite detectar lesiones incipientes que pueden pasar desapercibidas inicialmente. El beneficio es que mejora el resultado del tratamiento y puede evitar que el cirujano tenga que intervenir más veces.

La mayor dificultad que plantea este procedimiento es que se observan otras lesiones que no son tumores y, por ello, es esencial la habilidad del radiólogo, ha destacado Camps, quien se ha mostrado segura de las ventajas: "Nuestros resultados son tan buenos que los cirujanos no quieren operar a ninguna paciente con cáncer sin que se haga una resonancia". Definir y estratificar el tipo de tumor ya diagnosticado, confirmar en qué fase se encuentra, es la primera indicación de la RM, que aporta más datos sobre la extensión y ayuda en la planificación del tratamiento. De hecho, en la experiencia del grupo de Camps la prueba varía la estrategia planificada inicialmente en una de cada cinco pacientes. También aporta información sobre la localización del tumor para evitar que el cirujano tenga que intervenir más veces. En las pacientes del Hospital La Ribera, las recidivas en el lecho tumoral, que habitualmente son del 8 por ciento a los cinco años, han bajado al 1,8 por ciento. "El quid de la cuestión está en integrar los resultados de todas las pruebas -la RM, la mamografía y la ecografía- y contar con la máxima información posible de la paciente. El objetivo final es que cuando una mujer vaya al quirófano llegue con la mayor cantidad de información posible", ha asegurado Julia Camps.


Asimismo, el Geicam recomienda el uso de la resonancia magnética en las mujeres con un riesgo elevado de desarrollar cáncer de mama. Su combinación con la mamografía incrementa las posibilidades de detectar precozmente un tumor en mujeres de cáncer heredofamiliar. La Sociedad Americana del Cáncer (ACS) incluye la RM en sus guías de recomendaciones como una técnica de cribado que debe utilizarse en cualquier mujer con un peligro superior al 20 por ciento. Camps ha explicado que la RM puede detectar hasta el 80 por ciento de los cánceres de estas pacientes: "Hay que pensar que estas mujeres suelen ser jóvenes, en las que la densidad de la mama dificulta la mamografía, algo que no ocurre con la resonancia".
Además, en las mujeres de menos de 50 años que han tenido un cáncer de mama el riesgo de volver a desarrollar otro tumor es más elevado que en mujeres mayores. El peligro se equipara al que tiene una mujer con antecedentes familiares. "En estas pacientes estamos haciendo controles con RM cada dos años".
Otra de las indicaciones más asentadas de la resonancia magnética es en pacientes que han sido tratadas con terapia neoadyuvante antes de la cirugía: "Son las pacientes que han debutado con un cáncer localmente avanzado o bien un tumor que cumple criterios para ser tratado con quimioterapia antes de la cirugía. La resonancia se hace antes y después de la quimioterapia, y previamente a la intervención". En estas enfermas, la RM supera claramente a la mamografía y a la ecografía, ya que indica si el tumor ha respondido o no a la terapia y ayuda a planificar el mapa quirúrgico: "Gracias a estos datos, en la mitad de los casos se puede hacer cirugía conservadora, en tumores que antes no eran susceptibles de esta operación".
Por último, hasta un 6 por ciento de mujeres con cáncer de mama desarrollan un segundo tumor en el otro pecho. Poder diagnosticar a tiempo este tipo de tumores puede ser vital para decidir el tratamiento, y la RM también resulta de gran ayuda en estas situaciones.

Fuente: Diario Médico