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jueves, 7 de abril de 2011

El uso de las imágenes de resonancia magnética podría ayudar a predecir el desarrollo de Alzheimer

Investigadores de la Universidad de California han utilizado las imágenes de resonancia magnética (IRM) para predecir qué adultos con deterioro cognitivo leve son más propensos a progresar a enfermedad de Alzheimer. Su trabajo se publica en la edición digital de la revista 'Radiology'.

   El deterioro cognitivo leve (DCL) es una fase intermedia entre el declive en las capacidades mentales que se produce con el envejecimiento normal y el deterioro más pronunciado asociado con la demencia, un grupo de trastornos cerebrales que incluye a la enfermedad de Alzheimer.
   Los individuos DCL desarrollar Alzheimer con una tasa del 15 al 20 por ciento por año, que es entre un uno y un dos por ciento superior a la población general. Algunas personas con DCL permanece estable mientras que otros experimentan un declive gradual y algunos otros se deterioran rápidamente.

   En el estudio se realizó un examen de IRM como punto inicial de medida y un segundo examen un año después en 203 adultos sanos, 317 pacientes con DCL y 164 pacientes con Alzheimer de inicio tardío. La media de edad de los participantes era de 75 años.
   Los investigadores, dirigidos por Linda K. McEvoy, utilizaron las IRM para medir el grosor de la corteza cerebral, la capa más externa de los hemisferios cerebrales que tienen un papel clave en la memoria, atención, pensamiento y lenguaje, y observaron su patrón de adelgazamiento para crear una puntuación de riesgo. Una de las características del Alzheimer es una pérdida de células cerebrales, llamada atrofia, en áreas específicas de la corteza.
   Según explica McEvoy, "la IRM es muy sensible ante la atrofia cerebral. Existe un patrón de adelgazamiento cortical asociado con la enfermedad de Alzheimer que indica que el paciente es más propenso a progresar a la enfermedad de Alzheimer".
   Los autores emplearon la IRM inicial para calcular que los pacientes con DCL tenían un año de riesgo de conversión a la enfermedad de Alzheimer que iba del 3 al 40 por ciento.
   "En comparación con estimar el riesgo de un paciente basándonos sólo en el diagnóstico clínico, la IRM proporciona más valoraciones informativas del riesgo específico del paciente. El IRM de partida ayudó a identificar qué pacientes tenían un bajo riesgo de progresar a Alzheimer y aquellos cuyo riesgo era del doble", apunta McEvoy.
   La combinación de resultados de los IRM de partida y el realizado un año después permitió calcular una tasa de cambio en la atrofia cerebral que era incluso más informativa. El riesgo de los pacientes de DCL de progresión de la enfermedad según sus exámenes de IRM se encontraba entre el 3 y el 69 por ciento.