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martes, 4 de febrero de 2014

Imagen funcional del cerebro, un paso más de la Resonancia Magnética


Por el cerebro pasan todas las conexiones nerviosas responsables de funciones tan importantes como la motora, el habla o la cognitiva. Es el centro de control de todo nuestro organismo. A veces, algunas lesiones cerebrales morfológicamente pueden tener la misma apariencia en las imágenes de resonancia magnética convencional. Caracterizar las lesiones es fundamental para dirigir el tratamiento más adecuado lo que, directamente, incidirá en el pronóstico. Por ello, la imagen de cerebro funcional se ha convertido en una prueba complementaria en el análisis de lesiones cerebrales vasculares, infecciosas o tumorales.

Los equipos actuales de resonancia magnética incorporan nuevas formas de adquisición de la imagen que valoran diferentes aspectos de la funcionalidad de los tejidos cerebrales. Se puede evaluar la movilidad de las moléculas de agua del cerebro, la perfusión sanguínea o la espectroscopia, que valora los metabolitos cerebrales. El equipo es el mismo y, como en la resonancia convencional, la técnica de imagen utiliza ondas de radiofrecuencia para obtener estos mapas cerebrales, pero mediante una estrategia de pulsos diferente. En definitiva, se consigue una mejor caracterización de los procesos cerebrales.

Ante un proceso tumoral, de entrada es fundamental determinar el grado tumoral, ya que no es el mismo en todas las áreas y el tratamiento y el pronóstico dependen en gran medida del grado tumoral. “Con las imágenes también podemos caracterizar y diferenciar los tipos de tumores”, explica Laura Oleaga, jefe del servicio de radiología del hospital Clínic de Barcelona. Esta información es esencial para dirigir la biopsia. Extirpar un tumor cerebral supone a veces tener que desentramar un camino por un laberinto de terminaciones nerviosas sumamente delicado. Un paso en falso puede representar graves secuelas neurológicas como la pérdida de una de esas funciones e, incluso, el estado vegetativo.

Sobre esos mapas de imagen, que se superponer a las imágenes anatómicas, se pueden marcar las vías de acceso evitando áreas esenciales para la función neurológica. Se genera un mapa cerebral que el cirujano podrá seguir, como si de un GPS se tratara. “Con esta técnica podemos ayudar a los cirujanos a dirigir la biopsia indicando las áreas delicadas que no interesa tocar para evitar un déficit neurológico y dirigiendo la biopsia hacia aquellas que tienen patrones de mayor agresividad”, apunta esta radióloga.

En los procesos vasculares, el infarto agudo cerebrales el caso más típico, la imagen funcional ayuda a diferenciar entre cuadros agudos o crónicos. “En función de los resultados el tratamiento varía. Por tanto, en estos casos ayudamos a orientar el tratamiento y el pronóstico”, añade Oleaga. Estas imágenes funcionales también son de gran utilidad para diferenciar procesos infecciosos de procesos tumorales y aplicar el tratamiento más adecuado. En Barcelona, esta técnica se aplica en diversos centros, entre ellos Centre Mèdic Diagnòstic Alomar, que incorpora un moderno equipo de GE.

Otro campo en el que la técnica está adquiriendo gran relevancia es en la generación de los mapas de actividad cerebral. En función de lo que hacemos o pensamos se activan diferentes zonas cerebrales. Con estos mapas se puede recoger
esta información. Además de ayudar a dirigir cirugías, sobre todo se está utilizando en investigación neurológica. “En pacientes con enfermedades psiquiátricas, por ejemplo, se ha visto que ante determinadas situaciones se activan determinadas zonas cerebrales diferentes a las que se activan  en grupos control”, revela Laura Oleaga. Se está experimentando si con el tratamiento se puede modificar ese patrón de actividad. Actualmente se está trabajando con niños autistas e hiperactivos, personas con depresión, pacientes con anorexia o en casos de esquizofrenia, entre otras patologías.

Fuente: Saludymedicina.org