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sábado, 24 de julio de 2010

La radioterapia en la pubertad puede aumentar el riesgo de muerte neonatal


Se sabe que la esterilidad es uno de los posibles efectos secundarios de la radioterapia. Depende de las dosis y la zona donde se aplique. De lo que no se tenía constancia es de que la irradiación de los ovarios y el útero durante la pubertad pudiera aumentar el riesgo, en un futuro, de dar a luz un bebé fallecido o que vive pocos días.

Según un estudio publicado en la revista 'The Lancet', "las altas dosis de radiación en estas zonas del cuerpo parecen tener importantes efectos secundarios, no por la transmisión de óvulos alterados sino por el daño que se produce en el tejido del útero". Aunque aún no se sabe muy bien por qué el útero radiado es más proclive a tener alteraciones, los especialistas sospechan que podrían estar relacionadas con la vascularización o con la formación de la placenta. "Quizás el útero no es tan elástico o la implantación de la placenta es peor", apunta Carmen Rubio, jefa del servicio de Oncología radioterápica del Hospital Universitario Madrid Sanchinarro.

Los investigadores responsables de este trabajo, del Instituto Nacional de Epidemiología (Rockville, EEUU) y de la Universidad de Vanderbilt, (Tennessee, EEUU), trabajaron con la información de 25 instituciones estadounidenses y una canadiense sobre personas que habían superado un cáncer en la infancia (la mayoría eran leucemias y linfomas). "Nuestro objetivo era evaluar el riesgo de muerte neonatal y fetal en su descendencia".

Se seleccionó a un total de 2.805 pacientes, de los que 1.657 eran mujeres. Todos tenían menos de 21 años cuando se les diagnósticó la enfermedad tumoral y desde entonces ya habían pasado cinco años. Entre los cerca de 5.000 embarazos registrados, "no observamos relación alguna entre la irradiación de la zona testicular de los hombres durante la infacia y un mayor riesgo de mortalidad neonatal y fetal. Sin embargo, sí incrementaban las posibilidades cuando el útero y los ovarios de las mujeres habían sido tratados con radioterapia". El riesgo variaba, entre cinco y nueve veces más, dependiendo de la dosis recibida.

Como explica la doctora Rubio, "no sabíamos que las dosis producían este daño en el útero y es interesante ser consciente de este dato para poder considerarlo en cada caso". Y añade: "Siempre protegemos al máximo las zonas críticas, como los ovarios, pero hasta la fecha, al útero no se le tenía tanto en consideración, aunque la protección de los ovarios también le beneficia". Conocer los riesgos que puede producir la radiación en el útero, quizás "no cambie el manejo de esta terapia, porque siempre intentamos proteger al máximo y porque la salud del niño que tiene cáncer está en primer lugar. Hay que asumir los riesgos, pero es importante conocerlos".

Fuente: El Mundo